Leyenda de la Vainilla

07.05.2012
por Dirección de Promoción

Leyenda de la Vainilla

La historia cuanta que en los tiempos del rey totonaca Teniztli III, una de sus hijas, Tzacopontziza “Lucero del Alba”, llamada así por su gran belleza fue consagrada al culto de Tonacayohua diosa de la siembra y los alimentos.

Tzacopontziza se enamoró de un joven príncipe llamado Zkatan-oxga “Joven Venado”, a pesar de que tal sacrilegio estaba penado con la muerte; al no encontrar refugio para su amor, huyeron hacia la montaña, donde se les apareció un monstruo que los envolvió en llamas obligándolos a retroceder.

A su regreso los sacerdotes los esperaban y sin explicación alguna fueron degollados y llevados al adoratorio, en donde tras sacarles el corazón y ponerlos en piedras votivas del ara de la diosa, fueron arrojados a una barranca. En el lugar en que se les sacrificó, la hierba empezó a secarse como si la sangre de las dos víctimas, allí esparcida, tuviera un maléfico influjo.

Tiempo después empezó a brotar un arbusto elevándose a varios palmos del suelo y cubierto de espeso follaje, al alcanzar su desarrollo total, comenzó a crecer junto a su tallo, una orquídea trepadora sobre el tronco del arbusto. Una mañana, la planta se cubrió de flores y todo el sitio se baño de exquisitos aromas.

Ante el asombro de los sacerdotes, no dudaron en creer que la sangre de los dos príncipes se había transformado en arbusto y orquídea; su sorpresa fue mayor, cuando las hermosas flores se convirtieron en largos y delgados frutos que al madurar desprendían un dulce y suave perfume, como si el alma inocente de Lucero del Alba esenciara en él, las fragancias más exóticas.

Así la vainilla fue declarada planta sagrada y se elevó como ofrenda divina en los adoratorios totonaca tomando el nombre de caxixanath que significa flor recóndita.

La vainilla es parte importante de la historia de México, es el segundo condimento más caro y ha llevado su aroma y sabor a todo el mundo, desde las milenarias tierras del Totonacapan en el estado de Veracruz.
Los conocimientos sobre la vainilla son un patrimonio legado por los Totonacos, quienes hace más de mil años ocupan la región mexicana de Papantla y sus alrededores.

HISTORIA
La Vainilla es originaria de México y durante muchos años ningún otro país conocía los secretos de este magnífico sabor; en la zona tropical de Papantla, crece una vaina rodeada por hojas gruesas, su flor es la orquídea y se conoce como “Vainilla Planifolia”.
La vainilla se utilizaba conjuntamente con el cacao lo que dio origen al chocolate.

La vaina de vainilla después de un proceso largo artesanal de curado y secado le da una forma especial con su aromático y sabor que la hacen única. Las vainas se plantan delicadamente de tal manera que la orquídea pueda crecer y dar el fruto delicioso, su corte se realiza una vez al año entre los meses de septiembre y enero. El proceso de fecundación solo dura un día por lo que la polinización debe hacerse en ese momento y de manera manual, por lo que se requiere del talento y la paciencia de los productores.

Los primeros en exportar este fruto fueron los españoles, quienes se llevaron las plantas y sembraron en las Islas Bourbon; hoy en día el término “Bourbon” vainilla se continua utilizando en esa parte del mundo.

Otros países productores son Indonesia, Tahití, México, Tonga y más recientemente en partes de África y China.